domingo, 8 de octubre de 2017

Leyenda de la Tatuana

El Maestro Almendro tiene la barba rosada , fue uno de los sacerdotes de los hombres blancos tocaron creyéndolo de oro , tanta riqueza vestían, y sabe el secreto de las plantas que lo curan todo, el vocabulario de la obsidiana- piedra- que habla- y leer los jeroglíficos de las constelaciones .
Es el árbol que amaneció un día en el bosque donde esta plantado , sin que ninguno lo sembrara , como si lo hubieran llevado los fantasmas .El árbol que anda...
El árbol que cuenta los años de cuatrocientos días por las lunas como todos los arboles , y que vino ya viejo del Lugar de la Abundancia.
Al llenar la luna del Búho -Pescador (nombre de uno de los veinte meses del año de cuatrocientos días), el Maestro Almendro repartió el alma entre los caminos .
Cuatro eran los caminos y se marcharon por opuestas direcciones hacia las cuatro extremidades del cielo .La negra extremidad :Noche sortílega : La verde extremidad: Tormenta primaveral .La roja extremidad Guacamayo o éxtasis del trópico . La blanca extremidad Promesa de tierras nuevas . cuatro eran los caminos .
-¡Caminin! ¡Caminito! ...- dijo el camino blanco una paloma blanca , pero el camino blanco no la oyó .
Quería que le diera el alma del Maestro , que cura de sueños. Las palomas y los niños padecen de ese mal .
¡Caminin! ¡Caminito!... - dijo el Camino Rojo un corazón rojo ; pero el camino rojo no lo oyo. Queria distraerlo que olvidara el alma del Maestro. Los corazones como los ladrones , no devuelven las cosas olvidadas .
-¡Camini! ¡Caminito!...- dijo el Camino Verde un emparrado verde , pero el Camino Verde no lo oyo . Quería que con el alma del Maestro le desquitase su deuda de de hojas y de sombra .
¿Cuántas lunas pasaron andando caminos?
¿Cuántas lunas pasaron andando caminos?
El mas veloz el Camino Negro, el camino al que ninguno habló , en el camino , se detuvo en la ciudad, atravesó la plaza y el barrio de los mercaderes, por un ratito de descanso dio el alma del maestro al Mercader de las Mercader de las joyas sin precio .
Era la hora de los gatos blancos. Iban de un lado a otro. ¡Admiración de los rosales!.Las nubes parecían ropas en los tenderos del cielo .
Al saber el Maestro lo que el Camino Negro había hecho , tomo la naturaleza humana nuevamente, desnudándose de la forma vegetal en un riachuelo que nacía bajo la luna ruborosa como una flor de almendro, y encaminose a la ciudad .
Llego al valle después de la jornada, en el primer dibujo de la tarde, a la hora en que volvían los rebaños, conversando los pastores que contestaban monosilabicamente a sus preguntas extrañados, como ante una aparición de su túnica verde y su barba rosada .
En la ciudad se dirigió al Poniente . Hombres y mujeres rodeaban la pilas públicas. El agua sonaba a besos en el barrio de los mercaderes encontró la parte vendida por el Camino Negro al Mercader de Joyas sin Precio . La guardada en el fondo de una caja de cristal con cerradores de oro .
Sin perder tiempo se acercó al Mercader , que en su rincón fumaba , a ofrecer por ella cien arrobas de perlas .
El Mercader sonrió de la locura del Maestro .¿Cien arrobas de perlas?!No sus joyas no tenían precio!
El Maestro aumentó la oferta. Los Mercaderes de negaban has llenar su tanto , Le daría esmeraldas grandes como maíces , de cien en cien almudes, hasta formar un lago de esmeraldas.
El Mercader sonrió de la locura del Maestro ¿Un lago de esmeraldas? ¡No sus joyas no tenían precio!
Le daría amuletos, ojos de manik para llamar el agua, plumas , contra la tempestad, mariguana para su tabaco...
El Mercader se negó sus joyas no tenían precio, y, ademas ¿a que seguir hablando? ese despacito de alma lo quería para cambiarlo , en un mercado de esclavas, por la esclava mas bella .
Y todo fue inútil , inútil que el Maestro ofreciera y dijera , tanto como lo dijo , su deseo de recobrar el alma . Los mercaderes no tienen corazón
Una hebra de humo de tabaco separaba la realidad del sueño , los gatos negros de los gatos blancos y al Mercader del extraño comprador que al salir sacudió sus sandalias en el quicio de la puerta .
El polvo tiene maldición después de un año de cuatrocientos días-sigue la leyenda- cruzaba los caminos de la cordillera el mercader . Volvía de países lejanos, acompañado de la esclava comprada con el alma del Maestro del pájaro flor cuyo pico trocaba en jacintos las gotas de miel y de un séquito de treinta servidores montados .
-¡ no sabes- decia el Mercader a la esclava arrendando su caballería-!como vas a vivir en la ciudad .¡ tu casa sera un palacio y a tus ordenes estarán todos mis criados , yo el ultimo, si así lo mandas tu! .
-Alla continuaba con la cara a mitad del sol - todo sera tuyo ¡eres una joya , y yo soy el Mercader de joyas sin precio !.¡Vales un despacito de alma que no cambie por un lago de esmeraldas !...En una hamaca juntos veremos correr el sol y levantarse el dia sin hacer nada oyendo los cuentos de una vieja mañosa que sabe mi destino. Mi destino, dice, esta en los dedos de una mano gigante y sabrá el tuyo , si así lo pides tu .
La esclava se volvía al paisaje de colores diluidos en azules que la distancia iba diluyendo a la vez .Los arboles tejían a los lados del camio una caprichosa decoración de guipil . Las aves daban la impresión de volar dormidas , sin alas , en la tranquilidad del cielo , y en el silencio de granito el jadeo de las bestias , cuesta arriba cobraba acento humano .
La esclava iba desnuda .Sobre sus senos hasta sus piernas rodaba su cabellera negra envuelta en un solo manejo como una serpiente . El Mercader iba vestido de oro , abrigadas las espaldas con una manta de lana de chivo . Palúdico y enamorado  al frió de su enfermedad se unía el temblor de su corazón .Y los treinta servidores montados llegaban a la retina como las figuras de un sueño
Repentinamente , aislados boquerones rociaron el camino , percibiendose mu lejos en los abajaderos , el grito de los pastores que recojan el ganado temerosos de la tempestad . Las cabalgaduras apuraron el paso un refugio pero no tuvieron tiempo : tras los goterones el viento azoto las nubes , violentando selvas hasta llegar al valle , que a la carrera se echaba encima las mantas mojadas de la bruma , y los primeros relámpagos iluminaron el paisaje como los fogonazos de un fotógrafo loco que tomase instantáneas de tormento .
Entre las caballerías que huían como asombros , rotas las riendas ágiles las piernas , grifa la crin al viento y las orejas vueltas hacia atrás , un tropezón del caballo hizo rodar al Mercader al pie de un árbol , que fulminado por un rayo en ese instante , le tomo con las raíces con una mano que receje una piedra y le arrojo al abismo en tanto , el Maestro  Almendro , que se había quedado en la ciudad perdido deambulaba como loco por las calles asustando a los mismos juntando basura y dirigiendo de palabra a los asnos bueyes y a los perros sin dueño, que para el formaban con el hombre la coneccion de bestias de mirada triste .
-¿Cuantas lunas pasaron andando los caminos? ... -preguntaba de puerta en puerta a las gentes , que cerraban sin responderles extrañadas ,como ante una aparición de su túnica verde y su barba rosada  .
Y pasado mucho tiempo , interrogando a todos se detuvo a la puerta del Mercader de Joyas sin precio a preguntar a la esclava, única sobreviviente de esa tempestad :-¿ Cantas lunas pasaron andando los caminos ?....
El sol que iba sacando la cabeza de la camisa blanca del dia , borraba en la puerta claveteada de oro y plata la espalda del Maestro y la cara morena de la que era un despacito de su alma joya que no compro con un lago de esmeraldas .
-¿Cuantas lunas pasaron andando los caminos ?... entre los labios de la esclava se acurruco la respuesta y endureció como sus dientes .El Maestro callaba con insistencia de la piedra misteriosa .Llenaba la luna del búho pescador .En silencio se lavaron la cara con los ojos al mismo tiempo , como dos amantes que han estado ausentes y se encuentar de pronto .
La escena fue turbada por ruidos insolentes . Venían a prenderles en nombre de Dios y el Rey por brujo a el y por endemoniada a ella .
Entre cruces y espadas bajaron a la cárcel , el Maestro con la barba rosada y la túnica verde , y la esclava luciendo las carnes que de tan firmes parecían de oro .
Siete meses después se les condeno a morir quemados en la plaza mayor . la víspera de la ejecución el maestro acercose a la esclava , y con la uña le tatuó un barquito en el brazo , diciendole: -con virtud de este tatuaje, Tatuana vas a huir siempre que te halles en peligro , como vas a huir hoy . . Mi voluntad es que seas libre como mi pensamiento ; traza este barquito en el muro en el suelo , en el aire , donde quieras , cierra los ojos , entra en el y vete....
¡¡¡Vete, pues mi pensamiento es mas fuerte que ídolo amasado con cebollin!!! .
¡¡¡Pues mi pensamiento es mas dulce que la miel de la abejas que liban la flor del suquinay!!! .
¡¡¡Pues mi pensamiento es el que se torna invisible!!!.
Si perder un segundo la Tatuana hizo lo que el Maestro dijo : trazo el barquito cerro los ojos y entrando en el - el barquito se puso en movimiento- escapo de la prisión y de la muerte .
Y a la mañana siguiente, la mañana de la ejecución, los alguaciles encontraron en la cárcel un árbol seco que tenia entre las ramas dos o tres florecitas de almendro ,rosadas todavía.
                                                                                                                  Miguel Ángel Asturias 1930


sábado, 5 de marzo de 2016

Los Campanelli

Mostraba situaciones cómico-dramáticas de una típica familia extensa argentina de clase media (con hijos en ascenso social) cuyo patriarca era de ascendencia italiana que se reunía cada domingo a comer ravioles (la típica raviolada dominical argentina) o sino el también típico dominical asado o , si no los tallarines caseros "hechos por la nona (abuela)"; aunque el patriarca era evidentemente un "tano" (en lunfardo: italiano o inmediato descendiente de italianos) su esposa parecía ser acaso criolla o de orígenes quizás españoles aunque habituada por la intimidad y el amor a preparar pastas; los hijos, hijos o hijas políticos y políticas (hijo o hija político/a es el pariente que un padre tiene como yerno o como nuera) los hijos de los hijos es decir los nietos y bisnietos etc y sobrinos de este matrimonio (era común en la primera mitad del siglo XX que cada matrimonio tuviera muchos hijos siguiendo el refrán "todo hijo trae un pan bajo el brazo", pese a que en la ciudad de Buenos Aires ya a inicios de siglo XX hubo una especie de maltusianismo generalmente no consciente debido a la búsqueda de ascenso social que privilegiaba un "hijo dotor" - un hijo diplomado universitario en una "carrera" lucrativa y prestigiosa en lugar de varios hijos "pobres") así en Los Campanelli los hijos estaban casados (tal como era bastante frecuente en la realidad) casi siempre con argentinas o argentinos de otros orígenes. Aunque era sintomático que la familia Campanelli pareciera concluir en hijos e hijas jóvenes, unos ya casados y otros con propensión a la soltería y a cierta propensión a la promiscuidad (presentada como picardía, estos eran los personajes actuados por Santiago Bal -que parecía reproducir a un Isidoro Cañones- y por Liliana Caldini que era la bella joven rubia y de ojos claros de veinte años recién cumplidos que siempre estaba inocentemente ubicada en situaciones sexuales algo comprometidas, ambos muy jóvenes -hijo e hija- abusaban de la confianza del padre al relatarle sus andanzas en una jerga contemporánea desconocida por el padre y que engañaba al padre anciano que suponía entender las trapizondas "explicadas" por estos hijos creyéndolas buenas e inocentes acciones, por ejemplo ante el vivillo hijo menor el padre inocentemente creyendo que le habían relatado una buena acción le respondía en cocoliche: "¡É un ányelo, non vuola per que é picchione!" es decir: "¡es un ángel, no vuela porque es pichón!" ) y sin embargo algo es muy sintomático: que en esa familia de clase media no aparecieran niños o niñas que indicaran la proyección exitosa de esta familia extensa en más nuevas generaciones.
Cada unitario de la serie semanal (que poseía un enorme ratings) poseía el esquema de una pareja patriarcal matriarcal ya prácticamente anciana de padres que congregaba mediante el amor a sus hijos e hijas (sanguíneos o políticos), sin embargo entre estos hijos (esta segunda generación de argentinos Campanelli) se producían rivalidades: comenzando por la rivalidad en la búsqueda de quiénes eran los preferidos por los padres; seguida por la rivalidad de quiénes habrían alcanzado mayor "status" -lo de mayor "status" se suponían los preferidos por los padres y lo hacían notar desdeñando a los de "menor status"-, esto llevaba a que la reunión familiar que se iniciaba con cortesías forzadas entre los parientes de la segunda generación paulatinamente, mientras se esperaban los ravioles o los tallarines hechos a mano por la madre, comenzaran a disputar por nimiedades, malos entendidos o por el éxito logrado en la sociedad.
Esta "eterna batalla familiar" terminaba a la hora del almuerzo cuando Don Carmelo, el patriarca familiar proclamaba con fuerte acento italo-argentino (cocoliche): "¡Basta! ¡non quiero oire ni el volido de una mosca!", luego cuando los comensales en la gran mesa se calmaban el mismo patriarca estimulado por la matriarca se expresaba alegre y casi nostálgico, abrazando a su esposa en la cabecera de la mesa decía sonriente: "¡Qué lindos son los domingos!...¡No hay nada más lindo que la familia unita!". (Esto se supone era dicho con convicción por el personaje actuado -"Don Carmelo"- pero dado que se trataba del guión de una ficción parece notarse una especie de sarcasmo por parte de los guionistas que se expresaban en tales dulces frases).
No faltaba un cierto autoritarismo de parte del patriarca (y solapadamente, de la dulce matriarca) sin embargo el conflicto era solucionado de un modo persuasivo, apelando siempre al cariño, el consenso dado por el sentido común (aunque el sentido común puede ser falaz), a la solidaridad mutual y a la sabiduría de los ancianos, es decir de un modo bastante batjiniano  (aunque los autores de esta serie quizás nunca hubieran leído a Bajtin).


sábado, 27 de febrero de 2016

Gente


"Gente"

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos,
nos invita a viajar por otros mundos
y permite florecer todas las magias.

Hay gente que con solo dar la mano,
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas;
que con solo empuñar una guitarra
te regala una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca,
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas.
Y se queda después como si nada.

Y uno se va de novio con la vida,
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria. 

Hamlet Lima Quintana